Aunque estudiamos a Valle-Inclán dentro de la Generación
del 98, no mostró ningún interés por muchos de los problemas ideológicos que
preocuparon a los hombres de su generación. Sus preocupaciones son
fundamentalmente estéticas.
Cultivó todos los géneros literarios, pero destacó en la
novela y en el teatro. Demostró el magnífico dominio que poseía sobre los
recursos expresivos del idioma. Su estilo está marcado por dos etapas bien
diferenciadas. Las obras de la primera están escritas en una prosa refinada y
exquisita, llena de musicalidad y de sensaciones de color. La segunda se
caracteriza por una visión pesimista de la realidad, que se expresa a través de
un lenguaje desgarrado y de un humor deformante. Crea los esperpentos: obras en
las que deformaba sistemáticamente la realidad mediante la creación de
personajes grotescos que se mueven en ambientes raros y sorprendentes.
Sus obras de la primera etapa:
- Novelas: Las cuatro Sonatas, Los cruzados de la causa,
El resplandor de la hoguera, Gerifaltes de antaño.
- Teatro: Águila de blasón, Romance de lobos.
- Poesía: El pasajero.
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