viernes, 28 de septiembre de 2012

Azorín



Sintió profundamente los problemas de España y centró su atención en Castilla: sus pueblos, sus hombres, su paisaje y su pasado histórico y literario.

Su estilo es muy personal, llamando poderosamente la atención su arte descriptivo. Es capaz de percibir los más mínimos e insólitos detalles de la realidad. Se vale de una técnica impresionista muy cercana a la utilizada por la pintura o por el cine, que consiste en seleccionar unos cuantos detalles significativos de lo que quiere describir para darnos, a través de ellos, la esencia íntima de la realidad descrita.

Su prosa, de estilo inconfundible, se caracteriza por una elegante, primorosa y elaborada sencillez. La sintaxis es simple: frases cortas, normalmente coordinadas o yuxtapuestas. El léxico, por el contrario, tiene gran riqueza y precisión.

Novelas: La voluntad, Antonio Azorín, Las confesiones de un pequeño filósofo.
Ensayos: Al margen de los clásicos, La ruta de Don Quijote.
Libros de paisajes: Los pueblos, Castilla.
Teatro: Old Spain, Lo invisible.
 



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